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Orientacion a padres

CÓMO ENSEÑAR AL NIÑO A AUTOCONTROLAR SU IRA



Ante el acoso escolar, o ante las provocaciones de los “matones”, enzarzarse en una pelea (excepto cuando no hay más remedio, es decir, en defensa propia) suele empeorar las cosas.

 

Es mejor que los niños sean capaces de autocontrolar su ira. Los niños deben saber que hay muchas opciones a la pelea, y que pueden aprender a controlar sus reacciones de enfado. Algunas de esas opciones son:

 1-     Piensa antes de actuar. Cuenta hasta 10, o quizás hasta 50, hasta que notes que te encuentras más tranquilo.

 

2-     Respira hondo varias veces. Imagina que inspiras tranquilidad y expiras enfado y preocupación.

 

    3-     Vete a otro lugar hasta que se te haya pasado

 

4-     Dite a ti mismo que llegar a las manos no resuelve el problema, sino que puede empeorarlo.

 

5-     Si ante insultos, palabrotas, etc., conservas la calma y respondes tranquilamente, sin levantar el tono de voz, sorprenderás al agresor, que puede reaccionar y dejar de molestarte

 

6-     Ten bajo control tanto tus manos (mételas en los bolsillos) como tus pies (anda pisando fuerte)

 

7-     Dile al agresor: "¡Déjame¡ No me gusta que te metas conmigo".

8-     Habla con un profesor. Coméntale lo que ha pasado y cómo te sientes ante esos hechos.

 

9-     Otras cosas pueden ayudarte. Busca la que más te sirva: Cantar en voz alta, dibujar, patear una pelota…

 

10-    Vete con otro compañero, su presencia te puede calmar y te será más fácil olvidar la situación.


 COMO SABER SI SU HIJO ESTA SIENDO VICTIMA DE ACOSO ESCOLAR?

El niño víctima de acoso escolar no suele contarlo a sus padres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. Sentimientos como la vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el niño sufra las agresiones en silencio.

Por eso es muy importante que los adultos sean capaces de ponerse en guardia ante determinadas conductas que pueden darnos pistas de que está siendo víctima de algún acosador escolar.

La primera alarma debe saltar cuando observamos un cambio importante en la conducta habitual del niño. Por ejemplo, un niño locuaz que se vuelve callado u otro alegre y jovial que parece triste y deprimido. Es a partir de un cambio de estas características y que dura algún tiempo cuando debemos empezar a contrastar algunos otros síntomas alarmantes:

- El niño empieza a sacar malas calificaciones.

- Cambios en sus hábitos de sueño, ya sea por despertarse frecuentemente o incluso por dormir más de lo habitual.

- Deja de hablar del colegio.

- Se observa miedo a ir al colegio o llega a inventar excusas para faltar.

- Se queja de dolores de tripa o vomita cuando se acerca la hora de ir al colegio.

- El niño pierde cosas o algunas de ellas aparecen rotas.

- Se le ve triste o con síntomas de depresión.

- Deja de salir con amigos y pasa mucho tiempo solo.

- No quiere asistir a actividades extraescolares o actos sociales del colegio.

- No quiere ir o volver solo al colegio.

- Salir de casa con el tiempo justo (para no coincidir con sus agresores).

- Aparece alguna lesión física

- Cambios acusados de humor


COMO AYUDAR A SU HIJO?

- Muchos niños que sufren acoso en el colegio, no lo cuentan a los adultos, ni a sus profesores ni a sus padres. Por eso, si éstos tienen alguna sospecha de abusos de compañeros, deberían hablar con el niño. Se le podría preguntar de manera indirecta quién es el matón de la clase, con quién se mete o a quién pega, etc.

 - Si un niño se queja de acoso, debemos creerle. Le pediremos detalles de la situación y llevaremos un registro o diario de lo que nos vaya contando.

 - Aunque el niño nos pida que no se lo contemos a nadie porque teme que pueda ser peor, debemos dejarle claro que vamos a hablar con los profesores en privado para que pongan fin a esa situación.

 - No debemos culpabilizar en ningún sentido al niño por lo que le está sucediendo. El es sólo una víctima de la situación.

- No tratar este asunto ni con el niño acosador ni con sus padres. Este tipo de actuaciones “directas” suelen empeorar las cosas.

 - Tampoco es buena idea el pedir al niño que se defienda o que devuelva los golpes, ya que por lo general el “bully” suele ser más fuerte, además de que la pelea le puede servir de justificación para continuar el maltrato.

 - Lo más urgente que debe hacer es pedir una entrevista al tutor de su hijo. La escuela debe conocer la situación como punto de partida para solucionar el problema y evitar que vuelva a presentarse en el futuro.

 - Debe también apoyar a su hijo. Puede pasar más tiempo con él, darle confianza, animarle a expresar sus sentimientos, darle la posibilidad de colaborar para sentirse útil, etc.

 - El niño debe tener claro que debe pedir ayuda cuando le amenacen y debe contar al adulto cualquier agresión o episodio de acoso que sufra.

 - Poner etiquetas con el nombre del niño a sus ropas puede evitar que se las roben, como sucede en muchos casos de acoso o bullying.

 - Aunque las víctimas del acoso nunca son culpables, muchas veces adolecen de falta de habilidades sociales y en ocasiones “provocan” con su conducta reacciones negativas, que los acosadores injustamente utilizan como justificante de la agresión. Si hay algo que el niño puede cambiar para no ser objeto de acoso, debemos ayudarle a que lo intente. 

- Para hacer frente al acoso el niño debe ser más asertivo. Es bueno permitirle que se enfrente a usted en algunas situaciones y que exprese ideas contrarias a la suya.

 - Ayúdele a aprender estrategias de afrontamiento del acoso. Puede jugar con él a hacer una representación ó “role playing” de una situación de acoso, enseñándole cuál sería la mejor manera de reaccionar, y luego que él la practique. Por ejemplo, debe tener claro que ante una amenaza de robo con intimidación es preferible dar lo que le pidan a que le hagan daño físico. 
Si usted no es capaz de ayudarle en ese sentido, puede recurrir a un psicólogo o inscribirle en un curso de habilidades sociales donde se practiquen tales conductas.

 -Hay también actividades cómo el kárate o el judo que entrenan el autocontrol y la seguridad en uno mismo y en ese sentido pueden resultar un aprendizaje útil para estos casos.

 - También es conveniente animarle a participar en situaciones sociales (equipos deportivos, grupos scouts, etc.) de modo que mejoren sus habilidades sociales y se encuentre más a gusto consigo mismo.

 - Asimismo, invitar a algún niño de la clase a casa, u otras acciones tendentes a favorecer las relaciones sociales con sus iguales, pueden resultar muy favorables. Así, por ejemplo, el ir o regresar del colegio acompañado de algún compañero reduce el riesgo de acoso en el trayecto.


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